Señales de alerta

Las señales de alerta, como su nombre indica, son indicadores de que el desarrollo no se está consiguiendo de forma óptima. Los Trastornos del Espectro del Autismo engloban una serie de alteraciones en la comunicación, la interacción social, así como la presencia de patrones de comportamiento, intereses o actividades restringidas y repetitivas; sin embargo, las manifestaciones son tan variables y diferentes como lo es cada persona.

Afortunadamente, la detección temprana es cada vez mayor, y aunque en muchas ocasiones se pasan por alto muchas “señales de alerta” hasta llegar a la edad en la que se empieza a exigir el lenguaje oral a los niños/as, ya podemos detectar síntomas antes de los 24 meses de edad. Las familias pasan mucho tiempo con sus hijos/as antes de los dos años de edad, pero la detección es complicada, sobretodo en hijos/as primogénitos, ya que no se tiene un patrón de desarrollo con el que “comparar”.

Es clave una detección precoz y una posterior estimulación o intervención temprana.

Cada niño con TEA es diferente a los demás, y la edad de detección varía de unos casos a otros, existen una serie de señales de alerta que pueden hacer recomendable una valoración exhaustiva del desarrollo.

Podemos clasificar las señales de alerta en diferentes áreas:

Desarrollo afectivo-social

Cada interacción con el mundo exterior proporciona una respuesta emocional en los seres humanos, pero no todos los niños y niñas reaccionan de igual manera. Algunas de las señales de alarma que podemos tener en cuenta en este campo son:

  • Indiferencia y/o falta de interés por establecer relaciones con otros niños, parece preferir jugar solo.
  • Mayor uso de protoimperativos (petición de objeto deseado señalándolo)  en lugar de protodeclarativos (señalar con el fin de compartir información con otra persona) en la etapa prelingüística.
  • Gran dificultad en la expresión y comprensión de emociones.
  • Intereses restrictivos, rituales o rutinas y resistencia al cambio.
  • Pobre o ausente contacto ocular y seguimiento de objetos.

Desarrollo de la comunicación y el lenguaje

La necesidad de comunicarse se observa en el desarrollo del niño/a que durante el primer año y medio, muestra una actividad social y comunicativa que se inicia y desarrolla en el seno de la familia y que irá otorgando significados a los significantes. Sería un acto comunicativo cualquier acción dirigida a un receptor y que éste pueda interpretar y actuar en consecuencia.  En los primeros años de vida la comunicación entre padres e hijos es uno de los principales aspectos para el desarrollo socio-afectivo entre ambos, siendo algunas de las señales de alarma las siguientes:

  • No responde a su nombre
  • Parece oír algunas veces, pero no otras
  • Seguimiento ocular alterado (no sigue objetos con la mirada y no presenta atención conjunta –no mira el mismo objeto que nosotros miramos-.)
  • No sigue instrucciones
  • Hay retraso o ausencia en el desarrollo del lenguaje

En el caso de adquirir lenguaje oral, pueden mostrar dificultades como:

  • Ecolalia: pudiendo tener una doble función: autoestimulativa sin ninguna intención comunicativa, o autorreguladora como “no llores más” e instrumental para pedir algo. Además puede ser inmediata, repitiendo al momento, o diferida, repitiendo algo dicho hace tiempo.
  • Lenguaje idiosincrásico: a través de expresiones extrañas sin significado para el interlocutor, basadas en experiencias propias del niño.
  • Vocabulario reducido y muy restringido en su uso (nivel semántico)
  • Mala utilización de palabras con función deítica como los pronombres personales
  • En cuanto al nivel pragmático podemos encontrar una falta de adecuación del lenguaje al contexto y el significado literal de las palabras, produciéndose una incapacidad para entender el doble sentido como metáforas, ironías, chistes…
  • Monólogos sobre un tema concreto y estereotipado, debidos a problemas en la alternancia de turnos en el habla, además de dificultades en prosodia (habla rápida y monótona, oscilaciones del volumen de la voz…)
  • Alteraciones en la comunicación no verbal: derivadas de la inexpresión facial y corporal y la falta de comprensión de los gestos de los otros.

Desarrollo motor

“Los movimientos no solo los hacemos simplemente por movernos, cada movimiento tiene su propósito, siempre tiene alguna intención." María Montessori.

El movimiento tiene una importancia en el desarrollo integral de la infancia por su implicación en la estructuración de la personalidad, el proceso de comunicación, la comprensión y la relación con objetos y otras personas del entorno, así como en la adquisición de la autonomía personal.

En los niños con autismo puede existir un retraso en la adquisición de pautas motrices generales y en los casos más severos una alta afectación. Generalmente, si existen, las dificultades motrices se relacionan con:

  • Control postural y marcha alterada
  • Movimientos faciales característicos (inexpresividad, TICS…)
  • Estereotipias motoras (realizan movimientos repetitivos con las manos, la cabeza o el cuerpo, como balancearse o aletear con los brazos) y autoestimulaciones visuales y/o auditivas (golpear una mesa, canturrear...).
  • Dificultades en la coordinación motriz.
  • Rituales que se desarrollan de forma compulsiva y generan gran ansiedad si se rompen.

Desarrollo cognitivo

Está vinculado a la capacidad natural que tienen los seres humanos para adaptarse e integrarse a su ambiente. El desarrollo cognitivo es el proceso por el que una persona va adquiriendo conocimientos sobre lo que le rodea y así desarrollar su inteligencia y capacidades. Por ejemplo, la dificultad para anticipar, para “idear sobre el futuro” hace que tiendan a repetir las acciones, lugares o situaciones pasadas a fin de sentirse más seguros.

Algunas de las características que pueden presentar son:

  • Rigidez en procesos de pensamiento.
  • Dificultad para estructurar y generalizar la información a contextos más amplios.
  • Baja capacidad para prever hechos y establecer relaciones de causalidad.
  • Dificultad para la imitación
  • Mejor realización de actividades con componente viso-espacial, que no impliquen el uso del lenguaje.

En lo relativo a los procesos psicológicos básicos:

  • Atención: destaca una “atención túnel”, fijándose en características concretas de los estímulos, que no necesariamente serán las consideradas importantes.
  • Memoria: destaca una muy buena memoria para recuerdos almacenados como episodios y no como un cuerpo integrado de conocimientos.
  • Percepción: destaca la hipo o hipersensibilidad a determinados estímulos. Una característica muy típica podría ser la fascinación por objetos brillantes o luces intensas.

Existen protocolos de cribado consensuados internacionalmente dirigidos a los profesionales de atención primaria (ej., Academia Americana de Pediatría, 2008) para la detección específica del TEA en la vigilancia del desarrollo de los 18 y 24 meses de edad (como el M-CHAT-R). En estos protocolos, se administra un cuestionario breve y sencillo a las familias, detectan las posibles señales de alerta del autismo.

La familia por tanto tendrá un papel importantísimo en la detección precoz del autismo, ya que puede realizar una observación diaria de la evolución del bebé. Conocer los signos de alerta dotará a los familiares y cuidadores cercanos de una herramienta necesaria para la obtención de un diagnóstico temprano.

Recordamos, que sólo un psicólogo especializado podrá realizar un diagnóstico diferencial, En la Federación Autismo Galicia cuentas con el SERVICIO DE VALORACIÓN Y DIAGNÓSTICO EN LAS DISTINTAS ENTIDADES QUE OFRECEN ESTA ATENCIÓN.

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