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Autismo

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¿Qué son los TEA?

Los trastornos del espectro del autismo (TEA) son alteraciones del desarrollo de diversas funciones del sistema nervioso central, que se caracterizan por la presencia de dificultades específicas en las áreas social, comunicativa y cognitiva.

Las personas que presentan estos trastornos manifiestan, en mayor o menor medida, las siguientes características:

Déficits en la comunicación y en el lenguaje:

  • Dificultades en la comunicación verbal y no verbal, que puede abarcar desde la comunicación poco intencionada, pasando por alteraciones en el contacto visual y en el lenguaje corporal, o déficits en la comprensión y uso de la comunicación no verbal, hasta la falta total de expresión o gestos faciales.

Déficits en la interacción social:

  • Atraso en el desarrollo de habilidades sociales, pudiendo presentar dificultades para mantener relaciones, comportamientos no adecuados en diferentes contextos sociales, dificultades para compartir juegos, ausencia de interés por las personas.
  • Dificultades en la reciprocidad social y emocional, que se puede manifestar desde un acercamiento social anormal, una incapacidad para mantener una conversación, pudiendo pasar por la reducción de intereses, emociones y afectos compartidos, hasta la ausencia total de iniciativa en la interacción social.

Patrones de comportamiento, intereses o actividades restringidas y repetitivas:

  • Comportamiento estereotipado o repetitivo (manipulación repetitiva de objetos, movimientos corporales repetitivos, etc.).
  • Excesiva fijación con las rutinas y resistencia al cambio (insistencia en tomar los mismos alimentos, jugar siempre con el mismo objeto, etc.).
  • Intereses altamente restrictivos y fijos de intensidad desmesurada (fuerte preocupación por objetos inusuales, etc.).
  • Hiper o hipo reactividad a los estímulos sensoriales o inusual interés en aspectos sensoriales del entorno (alteración de los limites de dolor/calor/frío, respuesta anormal a los sonidos/texturas/olores, etc.).

El grado de afectación de cada individuo es muy variable, por lo que se habla de “espectro”, es decir, de diferentes grados de alteración. Dentro de los Trastornos del Espectro del Autismo se incluye: el trastorno autista, el trastorno de Rett, el trastorno desintegrativo infantil, el trastorno de Asperger y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado (autismo atípico).

En la actualidad, la nueva edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5), que sirve para clasificar los trastornos y establecer los criterios de diagnóstico en todo el mundo, está modificando la clasificación y los criterios diagnósticos de estos trastornos.

Saber más sobre el DSM-5.

 

Causas

Las causas que provocan los TEA aún están por dilucidar, no se trata de una causa biológica única, sino que hay que considerar una etiología multifactorial, es decir, una combinación de posibles factores genéticos, neurológicos, inmunológicos, perinatales, neuroanatómicos y bioquímicos determinantes de su patogénesis.

Prevalencia

Estudios consensuados internacionalmente, establecen la prevalencia de 25 personas con TEA por cada 10.000 ciudadanos adultos y 1 caso de TEA por cada 150 niños en edades escolares.

Diagnóstico

La detección precoz de los TEA es de gran importancia ya que está demostrado que una intervención y tratamientos tempranos van a repercutir muy positivamente en la evolución de las personas atendidas y en sus familias. Para conseguir esto, los/las profesionales que están en contacto con los/las niños/as (pediatras, educadores/as…) tienen que estar muy sensibilizados/as y disponer de la información adecuada para poder detectar cualquier señal de alarma.

Los signos detectados inicialmente no nos indican que después se desarrollará un funcionamiento autista, pero es importante detectarlos para comenzar una atención adecuada.

El diagnóstico de autismo es muy complejo de llevar a cabo, ya que es un trastorno sin marcadores físicos ni neurológicos específicos, además de ser un síndrome con tantas diferencias individuales que no existe un patrón típico de evolución clínica.

Normalmente cuando el/la pediatra o el/la educador/a detectan el problema, derivan a los familiares a un/a neuropediatra que se encargará de realizar pruebas diagnósticas además de solicitar un informe específico de un equipo de valoración y diagnóstico. Este equipo será el encargado de llevar a cabo posteriormente una intervención multidisciplinar que incluirá al niño/a, a la familia y al entorno.

Intervención y tratamiento

Una intervención precoz es la mejor esperanza de futuro de las personas con TEA, una atención temprana orientada a mejorar los síntomas esenciales del comportamiento autista les proporcionará, y también a su familia, múltiples e importantes beneficios. Un buen programa de intervención precoz tendrá ventajas como:

  • Ofrecerá la terapia necesaria para potenciar sus puntos fuertes, enseñándole nuevas habilidades, mejorando sus comportamientos y remediando las áreas de debilidad.
  • Proporcionará información a las familias, permitiéndoles comprender mejor el comportamiento y las necesidades de las personas con TEA.
  • Ofrecerá recursos, apoyos y formación para trabajar y jugar.
  • Mejorará el rendimiento global.

Por estas razones, el programa de intervención se deberá implantar lo antes posible después del diagnostico.

Como consecuencia de las diversas características individuales, niveles de funcionamiento, discapacidades asociadas, y diferentes posibilidades de los entornos, la planificación del tratamiento debe ser individualizada. El plan de apoyo debe tener en cuenta tanto las necesidades humanas genéricas, como las necesidades especiales causadas por el trastorno.

Para que las personas con TEA puedan desarrollar una vida lo más normalizada posible, será necesario desenvolver programas educativos estructurados y adaptados a las necesidades de cada individuo. También será importante para el desarrollo general, participar de la forma lo más activa posible de los recursos comunitarios para poder construir sus propias experiencias.

El tratamiento de las personas con TEA debe ser multidisciplinar, incluyendo los enfoques y objetivos de todas las personas implicadas: familias, educadores, médicos, etc.

Es fundamental que exista una comunicación permanente y fluida entre los/as responsables de las acciones médicas y de los programas educativos y psicológicos, para garantizar en todo momento una intervención óptima. Los familiares también deben estar bien informados a fin de que puedan tomar decisiones que nunca resulten prejudiciales para la salud de sus hijos/as.

Medios de tratamiento

Atención Temperana:

La atención temprana está dirigida a niños/as de 0 a 6 años con diagnóstico o sospecha de TEA y a sus familias.

En los servicios de atención temprana se lleva a cabo un conjunto de acciones coordinadas con carácter global e interdisciplinar, encaminadas a facilitar la evolución en todas las áreas de desarrollo del niño/a con TEA, respetando el propio ritmo y fundamentando la intervención en aspectos relacionales, lúdicos y funcionales. Las acciones dirigidas a las familias son de carácter orientativo y de apoyo.

Programas educativos:

Modalidades de escolarización/educación: en centros ordinarios con apoyos específicos, en centros ordinarios con escolarización combinada con centros de educación especial, y en centros de educación especial.

Métodos: principios educativos estructurados, sistemas de aprendizaje del comportamiento, terapia del lenguaje y del habla, terapia ocupacional y fisioterapia.

Programas asistenciales:

  • Centros de día.
  • Centros ocupacionales.
  • Centros residenciales.

En estos Centros se presta atención a las necesidades básicas, terapéuticas y sociales de las personas adultas con TEA, promoviendo su autonomía y calidad de vida.

Programas sociales:

  • Educación e información a las familias: sobre los TEA y los métodos de actuación, realizada por parte de los profesionales de las asociaciones y entidades.
  • Escuela para padres: manejo de conductas inadaptadas, técnicas alternativas de comunicación,...
  • Consejos y guías para ayudar a las familias a afrontar el impacto emocional, etc.
  • Actividades de respiro familiar e inclusión social.